Retiro conociendo al Espiritu Santo Viento y Fuego

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Tipos de Oracion

Tipos de Oración

La oración es una comunicación con Dios padre, siendo este un dialogo continuo, o una comunicación. La diferencia entre rezar y la oración esta que la oración son letras ya establecidas o escritas, como el ave Maria, el yo confieso, etc. Y la oración es un dialogo sin tener algo escrito, entonces el rezo es leer y la oración hablar con alguien. Una Jaculatoria son rezos pequeños, como ejemplo el Ángelus.

En una asamblea de oración intervienen diferentes tipos de oración:

1.- Oración de alabanza
Es aquella que se hace dentro de la asamblea en el cual se alaba a Dios por ser Dios. Diciéndole, "Que grande eres, maravilloso eres, bendito sea tu nombre, glorificado seas, el rey de reyes y Señor de Señores", etc.

2.- Oración de reflexión
Es aquella que se hace a veces después de un tema, o haciendo que la persona reflexione sobre algo especifico. Ejemplo “ Mis hermanos, después de escuchar el tema del pecado, piensa tu y reflexiona, que es lo que tu tienes que cambiar, el Señor te trajo y preparo esto para ti porque quiere tu conversión….

3.- Oración de meditación
Aqui, es cuando se deja a la persona que piense por si sola sobre la reflexión, algunas veces se deja a la persona en silencio o con un canto con ese mensaje especifico. Talvez se le diga “sal afuera y medita personalmente”.

4.- Oración de intercesión
La intercesión es pedirle a Dios por el bien de una persona y para evitarle algún mal a la persona, la intercesión esta con que yo le pido a Dios por esa persona. Jesús mismo intercede por su pueblo, estando junto al huerto la noche de ser entregado le dijo a su padre Dios “te pido por aquellos que tu me diste”. Aqui vemos la intercesión de Jesús. La intercesión de Maria estuvo en las bodas de cana de Galilea cuando la gente se le acerco a decirle que se había acabado el vino, a lo que Maria fue y le dijo a Jesús “Hijo el vino se les a acabado”.

5.- Adoración
La adoración va mas allá de la oración. Cuando uno adora es porque el corazón esta rebosando por el enamoramiento hacia Dios. Por lo tanto la adoración es una actitud de postrarse ante Dios, como respeto que nace del corazón enamorado hacia el. La persona que adora tiene actitud mas que de alabancero es de adoración hacia el. Jesús mismo le dice a la samaritana que el padre “busca adoradores en espíritu y en verdad”.

6.- Exaltación
Es la oración en donde mas que una alabanza, es aclamar, es proclamar la grandeza, Señorío, y todo lo relacionado con su poder.

7.- Oración de petición
Es la oración hecha a Jesús para nosotros. Es pedirle a Jesús algo. Esta oración es para mi. Jesús “ Necesito que me ayudes, o necesito que me des tu espíritu . En la oración de intercesión se pide también pero para otra persona.

8.- Oración en silencio
También en el silencio se encuentra a Dios. En la oración cuando surge el silencio, es porque el corazón ya consolado por Dios se queda inmune o mudo ante su presencia. Es donde Dios muchas veces habla y su siervo escucha.

9.- Oración de sanción
- Interior: Es la sanacion del alma y corazón, ya sea por un recuerdo o un daño que tengamos nosotros y que solamente Dios puede penetrar hasta lo mas intimo de nosotros. entonces es Dios mismo el que penetra a través de su Espíritu Santo y empieza a actuar
- Física: es la sanción hecha para recobrar algo físicamente malo. Aqui hablamos desde un ciego, un mudo, un invalido, etc.
- Liberación: es la oración hecha para quitar o sacar algo que nos ata hacia un mal o pecado

Estudio sobre la Alabanza y la Adoración


ALABANZA


a. Definición Literal-
La alabanza es el producto de enunciar afirmaciones positivas sobre una persona, objeto o idea, ya sea en privado o públicamente. Muchas personas responden a las alabanzas, aumentando de alguna manera su autoestima o confianza en sí mismos si una buena cantidad de alabanza es recibida.


b. Contexto Religioso-
En el contexto religioso, las alabanzas a Dios forman parte integral de la liturgia, por ejemplo en el Cristianismo o el Islam, que sostienen que Dios es un ser supremo digno de alabanza. El libro bíblico de los Salmos es una colección de himnos y poemas que en su mayoría alaban a Yahvé. En el cristianismo, además la palabra puede tener otro significado, entendido como una frase que ya sea describe a Dios o da un testimonio sobre lo que Dios ha hecho. Una alabanza puede ser es una expresión interna o externa, la cual puede tomar diversidad de formas, dígase canto, enunciado, baile, pensamiento, etc.


c. Catecismo de la Iglesia Católica-
2639 La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la Gloria. Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios,102 da testimonio del Hijo único en quien somos adoptados y por quien glorificamos al Padre. La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y su término: "un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y por el cual somos nosotros" (1 Co 8, 6).


Este punto del Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña lo siguiente:


1- Nuestra actitud en el momento de alabar a Dios. No alabo a Dios por lo que hace, alabo a porque EL lo hace. Las manifestaciones y obras de Dios motivan mi alabanza, no reciben mi alabanza. Por esto, si alabo a Dios solo por lo bueno que hace, fallo. Mi alabanza debe ser constante, en momentos de aflicción, como en momentos de gozo; cuando El se manifiesta evidentemente y cuando no lo hace.


2- Mediante ella, su Espíritu se une a mi espíritu para dar testimonios de que soy hijos de Dios. El que alaba a Dios constantemente, no es un hombre depresivo, sin visión, sin propósitos en la vida; sino que entiende que es hijo de un rey, con una autoestima saludable, porque su Espíritu me revela que soy hijo de Dios, que en los cielos hay alguien que me ama.


3- La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y su término. La alabanza debe ser el comienzo y fin de todo momento de oración y de intimidad con Dios.


2643 La Eucaristía contiene y expresa todas las formas de oración: es la "ofrenda pura" de todo el Cuerpo de Cristo "a la gloria de su Nombre";112 es, según las tradiciones de Oriente y de Occidente, "el sacrificio de alabanza".


d. ¿Qué es la Alabanza?


1- La alabanza tiene que ver con quién es Dios, son expresiones de loor y gratitud dirigidos a Él, en celebración.
2- Se le alaba por sus obras, por sus atributos, etc. Cuando alabamos al Señor, según Salmo 22,3; Dios se entrona entre nosotros, habitando la atmósfera de nuestras alabanzas.
3- La alabanza atrae la Presencia de Dios.
4- La alabanza no es una canción alegre donde todos dan palmas.
5- La alabanza tampoco son las canciones rápidas que van antes de las más tranquilas.
6- La alabanza es una declaración, un grito de victoria que proclama que la fe se mantiene firme en el lugar que Dios nos ha dado.
7- La alabanza es una proclama de que el intento del enemigo por derribarnos no nos moverá.
8- La alabanza declara que los intentos del enemigo por robarnos no tendrán éxito.
9- La alabanza es una de las armas más poderosas en la batalla contra Satanás. Por esta razón, la mayoría de los espíritus demoníacos suelen manifestarse en momentos de alabanza comunitaria. La alabanza deshace los decretos que Satanás prepara en contra de los hijos de la luz.
10- Si necesita que el enemigo huya de su vida, entonces necesita alabar hasta conseguir la victoria.
11- Cuando alabamos a Dios junto con otros creyentes liberamos una fe explosiva que atemoriza al enemigo.
12- La alabanza es un poderoso grito de guerra que declara que nos mantendremos fuertes y que alabaremos a Dios todo el tiempo, por sobre las circunstancias.
13- La alabanza nos lleva a la presencia de Dios, donde el enemigo no tiene otra opción más que huir.
14- La alabanza se extiende más allá de lo que sentimos, de cómo fue nuestra semana o nuestro día, ya sea que tengamos mucho o poco. Nos permite ir directo a la majestuosa realidad de Cristo, nuestro glorioso Señor y el Rey de Reyes.
15- La alabanza es la mención de los atributos de Dios.

e. Términos Hebreos para Alabanza. Alabanza en el Antiguo Testamento.


Echemos un vistazo primero a algunas de las palabras en el Antiguo Testamento que aparecen traducidas como alabanza, a fin de descubrir algo acerca del significado y esencia que tienen la intención de comunicarnos.


1. Hallal: es la palabra más frecuentemente usada en el Antiguo Testamento para alabanza. Aparece unas ochenta y ocho veces. Su significado más profundo es "jactarse, celebrar, regocijarse, gloriarse en algo".


2. Hilluwi (se deriva de Hallal): es una "celebración de acción de gracias por la terminación de la cosecha". Tal alabanza tiene que ser expresada con alegría. Una escena posterior a la cosecha en cualquier país agrícola ilustraría la esencia de esta palabra. Han terminado los largos meses de espera ansiosa. La cosecha ya ha sido recogida y puesta a salvo. Ha terminado el duro trabajo, las herramientas se han recogido, la cosecha está almacenada y asegurada. Cantar y bailar están a la orden del día. El regocijo es una expresión de acción de gracias y de alabanza.

3. Tehillah (otra palabra que se deriva de Hallal): en esta ocasión el énfasis reside en el canto. Por lo tanto, cantamos nuestro hallal, nuestra celebración. Cantamos una clara canción de alabanza para Dios. Le celebramos en nuestros cánticos. Muchos de nuestros cantos e himnos son oscuros y abstractos. Deberían ser cantos de alabanza a Dios claros y simples. Tenemos que jactarnos de El tanto en nuestras palabras como en nuestra música. 4. Shabach: esto significa "clamar en voz alta, un grito de triunfo, grito de victoria, grito de jubilo, gloriándose en la victoria". La alabanza no siempre tiene que ser ruidosa. No tenemos que gritar siempre. Pero hay ocasiones en que un grito de triunfo es la única manera digna de alabar a Dios. Salmo 47, 1: "Aclamad a Dios con voz de júbilo". Cuando surjan ocasiones de tal índole, no se siente tímido, deje que su aclamación de alabanza resuene.


5. Zamar: el significado es "tocar o interpretar instrumentos de cuerda". Aquí hay una referencia obvia al asunto de alabar a Dios con instrumentos musicales. También tiene el sentido de "cantar alabanzas con el acompañamiento de instrumentos musicales". !Qué maravilloso es tocar delante de Dios con toda clase de instrumentos, produciendo manifestaciones resonantes de loor a Su gran nombre!


6. Yadah: el significado primario es "expresar palabras de agradecimiento". Sin embargo, también contiene el pensamiento de "levantar las manos" para dar gracias con ellas extendidas hacia Dios.


7. Towdah: esta palabra procede de la misma raíz que Yadah, y tiene, obviamente, un significado muy similar, pero es aún más específica. Significa "extender las manos en adoración y acción de gracias".


8. Barak: arrodillarse en adoración: Aquí la postura de todo el cuerpo expresa una adoración de alto calibre Arrodillarse delante de alguien es manifestar humildad, demostrando de esa manera que la posición y dignidad de tal persona son superiores a las suyas.


ADORACION


a. Definición Literal-
Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina. Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido. El acto de tributar reverencia, adoración u homenaje a Dios.


b. Catecismo De la Iglesia Católica-

2628 La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho y la omnipotencia del Salvador que nos libra del mal. Es la acción de humillar el espíritu ante el "Rey de la gloria" (Sal 24, 9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios "siempre mayor". La adoración de Dios tres veces santo y soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas.


Este punto del Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña lo siguiente:


1. La primera actitud para ser un autentico adorador es reconocer que somos criaturas. Reconocer que no soy lo máximo, sino que hay algo siempre superior a mí. La criatura siempre va a tender hacia el creador. Toda criatura va en búsqueda de su creador. Todas la culturas del mundo en todos los tiempos han buscado un ser divino, ejemplo: culturas indígenas tenían dioses, los griegos tenían dioses, etc.


2. Toda criatura tiene un corazón de adorador en Potencia. Y los verdaderos adoradores reconocen esta verdad. Todo ser humano tiene la posibilidad y la capacidad de convertirse en un adorador.


3. Es la acción de humillar el espíritu ante el "Rey de la gloria". Humillar significa: Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento. Arrodillarse o hacer adoración. El adorador se somete a la voluntad de Dios y acata sus mandamientos.


4. Y el silencio respetuoso en presencia de Dios "siempre mayor". El adorador sabe callar para escuchar la voz de Dios. Dios no es mudo, el habla en la adoración.


c. ¿Qué es Adoración?


1- "Adoración" se traduce de cuatro palabras en Griego, utilizadas en el Nuevo Testamento. La palabra ADORAR es encontrada setenta y seis veces (76) en el Nuevo Testamento:


(a) Proskuneo – 59 veces. "Besar la mano de"; hacer cortesía, hacer reverencia. El acto de tributar homenaje, Juan. 4, 24. Es la palabra más frecuente que se traduce adorar. Se usa de un acto de homenaje o de reverencia. Besar la mano a (hacia), una señal de reverencia... de aquí que entre los Orientales, esp. los Persas, caer sobre las rodillas y tocar el piso con la frente como una expresión de profunda reverencia
"... usado para designar la costumbre de postrarse uno mismo ante una persona y besar sus pies, el borde de su vestido, el piso, etc.; (caer y) adorar, hacer homenaje a, postrarse uno mismo ante, hacer reverencia, dar la bienvenida respetuosamente, ... Esta reverencia o adoración es dada: 1. seres humanos ... 2. a Dios ... 3. al Diablo y seres Satánicos ... 4. a los ángeles ... 5. a Jesús,

(b) Sebonai - Reverenciar, con fuerte sentimiento de temor reverencial, Mateo 15, 9.
(c) Latreuo - Servir, rendir servicio religioso, homenaje, Filipenses 3, 3.
(d) Eusebeo - Actuar piadosamente hacia [Alguien], Hechos 17, 23.
Cada una de estas palabras expresan la acción que uno hace hacia Dios. La adoración es un acto externo motivado por un sentimiento interno. No es lo que uno recibe, ¡sino más bien lo que uno le da a Dios!

2- El uso de la palabra "adoración" en el Antiguo Testamento. Aparece unas 116 veces.
a. Es traducida muy frecuentemente de la palabra Hebrea SHACHAH, que significa "inclinarse, arquearse, agacharse, doblarse". (99 veces).
b.
SEGAB es traducida "adorar" 11 veces - "postrarse, hacer reverencia". Daniel 2,3.
c.
ABAD (5 veces en 2 Reyes 10) "hacer, servir".
d.
ATSAB (1 vez, Jer. 44:19) "tributar culto".
3
- Adorar es entregar a Dios nuestra propia inteligencia, que se rinde ante Él, y todo nuestro amor, que siente que arde en Él. Es un acto que nos desprende de la cadena más profunda que nos ata: nuestro propio "yo". Por eso, adoración significa liberación.


4- La adoración es el acto propio del cielo, y por lo tanto es lo propio de los buenos.


5- Ahora bien, esta adoración celestial es perfecta, continua e irreversible. Por contraste, las experiencias de adoración que tenemos en la tierra son imperfectas, temporales y no definitivas.

Esto quiere decir que las experiencias, más o menos intensas, de adoración que Dios nos regala en esta vida mortal no son todavía el "premio", sino una manera de invitarnos a crecer en fervor, obediencia y confianza hacia Él, que es la fuente de todo bien. Esta invitación Dios la concede no sólo a los que ya son "buenos", sino muchas veces también a los "malos", precisamente para atraerlos hacia su dulzura.


6- Llamo adoración a una explosión de fe que nos permite correr directo a los brazos amorosos de Jesús.


7- La adoración es la respuesta a la presencia de Dios.
Mateo 2,11:
“¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez a la estrella!. Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.”

8- Como dice la Enciclopedia Católica la ADORACIÓN conlleva dos actos, uno interno y otro externo, sin el acto interno de “percibir la perfección de Dios y someternos a ella en asombro” el acto externo (las posturas, el culto) es vano.


9- La verdadera Pasión libera la verdadera adoración.
Los grandes adoradores de la historia, sabían que habían sido rescatados de un pozo de perversidad espiritual y oscuridad. Sabían que el amor y la misericordia de Dios le habían perdonado su gran pecado. Estaban endeudados de por vida con el Señor Jesucristo. Sabían qué era vivir una vida sin Dios. Dios desea que tengamos esa misma pasión intensa en nuestros corazones hacia él.


Concentrémonos ahora en las cuatro características de la adoración


1. La adoración en la verdad. La raíz griega de la palabra verdad es ALETHEIA, y esta es la palabra que uso Jesús cuando dijo: Y conoceréis la verdad los hará libres. Esta es la primera característica que Jesús menciono. Es decir, la adoración debe basarse en la verdad de las escrituras. Adorar a Dios en verdad es igual a adorarlo con la Biblia. Para poder obedecer, amar, servir y respetar a Dios necesitamos conocer la verdad de su palabra, es decir, necesitamos conocerle a Él, si es que deseamos agradarlo.

2. La adoración autentica. Esta es la segunda característica que Jesús mencionó. Él dijo es necesario que los adoradores adoren en espíritu. No se estaba refiriendo al Espíritu Santo sino al espíritu del hombre. Esto es igual a amar a Dios con todo nuestro ser, no solo de labios también de corazón, con nuestro espíritu. Es ser autentico, la adoración es la respuesta de nuestro espíritu al Espíritu Santo, recordemos que Dios se comunica con nosotros a través de nuestro espíritu. Dios mira más que nuestras palabras, Él ve la actitud del corazón. Al hablar del adorar con el espíritu se abarca los pensamientos, los sentimientos y las emociones.

3. La adoración reflexiva. Esta es la tercera característica y la encontramos en el mandamiento de amar a Dios con toda nuestra mente. A Dios no le agrada que cantemos u oremos con apatía, sin entendimientos, solo de labios. La Biblia nos enseña que cuando adoramos debemos de involucrar nuestra mente, ser reflexivos, es decir, poner atención en lo que estamos cantando. Nuestra adoración debe de brotar del amor hacia Dios, de la gratitud que tenemos por todo lo que Él ha hecho por nosotros. Y por el gozo que viene de fruto del espíritu.

4. La adoración práctica. La cuarta característica de la adoración la encontramos en el texto que dice: Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Romanos 12:1. Este verso nos esta diciendo que para adorar hay que involucrar el cuerpo, para amar debemos involucrar nuestro cuerpo, para servir hay que involucra el cuerpo, para cantar y alabar es vital involucrar el cuerpo. A esto es lo que llamamos una adoración práctica.

Alabanza y Adoración: El ciclo de la Comunión Perfecta


¿Qué sucede en la Alabanza y Adoración? Un fluir de bendición.


Catecismo de la Iglesia Católica.


2626 La bendición expresa el movimiento de fondo de la oración cristiana: es encuentro de Dios con el hombre; en ella, el don de Dios y la acogida del hombre se convocan y se unen. La oración de bendición es la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre puede bendecir a su vez a Aquel que es la fuente de toda bendición.


2627 Dos formas fundamentales expresan este movimiento: o bien la oración asciende llevada por el Espíritu Santo, por medio de Cristo hacia el Padre (nosotros le bendecimos por habernos bendecido); o bien implora la gracia del Espíritu Santo que, por medio de Cristo, desciende de junto al Padre (es Él quien nos bendice).


Perfecta comunión:

No podemos confundir contemplación con alabanza, ni viceversa. Tienen un significado muy distinto, aunque ambas sean formas de oración dirigidas a Dios. Estas dos formas de oración tienen que estar presente en nuestra vida espiritual. Ambas son un baluarte en nuestra vida de oración profunda, para que de alguna manera seamos agradables a Dios.

Alabo a Dios continuamente y el Espíritu desciende y se manifiesta en toda su gloria sobre mí. Pero esta acción del Espíritu no es pasiva, no se detiene ahí; sino que me tiene que llevar en sus brazos al silencio interior “la contemplación”. ¿Por qué? Porque en la contemplación no va a descender el Espíritu Santo sobre mi, porque ya le he recibido en la alabanza, sino mas bien, este Espíritu me va a tomar en sus alas y va a elevar mi espíritu hasta la presencia de Dios. En la Alabanza el Espíritu de Dios desciende, pero en la contemplación mi espíritu asciende hasta la presencia de Dios, y comienza a saborear todas las delicias espirituales que el Padre nos ofrece.

1. La alabanza es lo que hacemos para atraer la presencia de Dios, y la adoración es lo que hacemos cuando su presencia ya haya llegado.


2. La alabanza tiene que ver con quién es Dios, son expresiones de loor y gratitud dirigidos a Él, en celebración. Se le alaba por sus obras, por sus atributos, etc. Cuando alabamos al Señor, según Salmo 22,3, Dios se entrona entre nosotros, habitando la atmósfera de nuestras alabanzas. Y allí empezamos a adorarle, a darle loor y honra y expresiones de amor por lo que Él es, nuestro amado Padre, nuestro Salvador, con su Santo Espíritu quien es nuestro maestro y consolador.

3. La alabanza, una operación de fe, es un instrumento que creará la atmósfera para la presencia de Dios, donde le complace habitar (Salmo 22,3). La alabanza es usada a menudo en tiempos de necesidad, desánimo, prueba, tentación o guerra, creando la atmósfera de alabanza en medio de nuestras circunstancias para que nuestras vidas sean fortificadas contra la obra del enemigo. En contraste, la adoración es la expresión de nuestra respuesta a su presencia, después de que su presencia haya venido. La adoración involucra reconociendo la presencia de Dios, respondiendo a su presencia y a su Espíritu Santo, y recibiendo de su vida y su unción.


4. La distinción importante entre la alabanza y la adoración no es la expresión particular que se manifiesta en un servicio, sino el hecho de que mientras la alabanza se opera a menudo como un acto de fe creando la presencia de Dios, la adoración es la expresión de nuestra respuesta a su presencia.


5. Las palabras “vertical” y “horizontal” pueden usarse para hacer una distinción entre la alabanza y la adoración…El sacrificio de alabanza tiene que ver con el tiempo, relacionándose al creyente en cada una y toda situación de su vida diaria. La alabanza nace de la fe, es un instrumento de guerra, y un método de crear una atmósfera para la presencia de Dios. Con frecuencia ofrecemos a Dios el sacrificio de alabanza para que nos bendiga, ayude, libere y habite con nosotros para que en la tierra reinemos como vencedores. La alabanza, por eso, es “horizontal”, aplicándose a la vida diaria del creyente aquí en la tierra. La adoración, la expresión de una relación eterna, es “vertical”. Nacida del vientre de nuestra relación con Dios, la adoración involucra nuestra respuesta a su presencia divina. La adoración nunca acaba y siempre va en aumento, porque nuestra relación con Dios crecerá a través de toda la eternidad.

CONCLUSION:


“Alaba... hasta que el espíritu de Adoración llegue. Adora... hasta que la gloria llegue. Luego... Cállate y permanece en la gloria!”.

Adoradores en Espíritu y en Verdad


Juan 4, 19-24:
“La mujer contestó: Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes, los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el lugar en que se debe adorar a Dios? Jesús le dijo: Créeme, mujer: llega la hora en que ustedes adorarán al Padre, pero ya no será "en este cerro" o "en Jerusalén". Ustedes, los samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que nosotros, los judíos, adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Entonces serán verdaderos adoradores del Padre, tal como él mismo los quiere. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad.”

Esta lectura es muy importante en nuestra relación con Dios, por que nos dice como quiere Dios que se le adore. Si queremos acercarnos a Dios tenemos que aprender a ser verdaderos adoradores del Padre. Nuestra adoración no puede ser solo de labios, no puede ser como estos novios que hablan mas de una hora por teléfono. Lo mismo es cuando se aman, pero en sus palabra no esta la palabra compromiso; y con Dios no se puede ser así. En nuestros labios tiene que estar la palabra compromiso, por que la adoración a Dios es mas que palabra, es en espíritu y en verdad.

¿Que es adoración?

La adoración es la respuesta a la presencia de Dios.

1. Mateo 2,11:
“¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez a la estrella!. Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.”

2. Apocalipsis 5, 11-14:
“Yo seguía mirando, y oí el clamor de una multitud de ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Eran millones, centenares de millones que gritaban a toda voz: Digno es el Cordero degollado, de recibir poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor, gloria y alabanza. Y les respondían todas las criaturas del cielo, de la tierra, del mar y del mundo de abajo. Oí que decían: Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Y los cuatro Seres Vivientes decían el Amén, mientras los Ancianos se postraban y adoraban.”

Estas dos lecturas hablan de la adoración. En las dos se postraron y adoraron a Dios. Los magos se postraron y adoraron; y los ancianos se postraron y adoraron a Dios. El cielo se postra ente Dios y le adora.

La adoración debe de ser solo a Dios.

1. Apocalipsis 22, 8-9:
“Yo, Juan, vi y oí todo esto. Al terminar las palabras y las visiones caí a los pies del ángel que me había mostrado todo esto, para adorarlo, Pero me dijo: «No lo hagas, yo soy un servidor como tú y tus hermanos los profetas, y como todos los que escuchan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.”

Juan quería adorar al ángel, pero el ángel respondió: “solo a Dios tienes que adorar”. Solo se adora a Dios, no a la creación, solo al creador.

2. Mateo 4, 8-10:
“A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del mundo con todas sus grandezas y maravillas. Y le dijo: Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras. Jesús le dijo: Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo servirás.”

Satanás quería la adoración y la postración de Jesús; pero Jesús respondió adoraras al Señor tu Dios, y a El solo servirás. No se adora a Satanás, ni a las imágenes, ni a las personas, etc.

Uno de los propósitos principales de Satanás, es desviar la adoración de los hijos de Dios.

Característica de un adorador en espíritu y en verdad:

1. Conocen a Dios.

Juan 4, 22:

“Ustedes, los samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que nosotros, los judíos, adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.”


Éxodo 34, 5-8:
“Yahvé bajó en una nube y se quedó allí junto a él. Moisés entonces invocó el Nombre de Yahvé, y El pasó delante de Moisés diciendo con voz fuerte: «Yahvé, Yahvé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y en fidelidad. El mantiene su benevolencia por mil generaciones y soporta la falta, la rebeldía y el pecado, pero nunca los deja sin castigo; pues por la falta de los padres pide cuentas a sus hijos y nietos hasta la tercera y la cuarta generación.» Al momento Moisés cayó al suelo de rodillas, adorando a Dios,”

Cuando la gloria de Dios pasó delante de Moisés, Moisés se postró y adoró a Dios. Cuando lo conocemos le adoramos.

2. Inclinan su Corazón a Dios.

Mateo 6,21:
“Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.”

Cuando se es adorador en espíritu y en verdad, Dios se convierte en nuestro Tesoro, nuestra pasión, nuestro amor. El adorador siente un fuego apasionado por Dios, de amarle y de vivir para El.

Mateo 6, 25-34:
“Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? 2 Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen! No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos? o ¿qué beberemos? o ¿tendremos ropas para vestirnos? Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas.”

El adorador tiene un Corazón dispuesto para el reino de Dios, busca el reino de Dios y no la materia, lo que este mundo le pueda ofrecer. Piensa primero en que el reino de Dios sea manifestado a los hombres. Los adoradores no buscan el reino pensando en las añadiduras, al contrario los adoradores piensan como extender el reino con su bienes.

3. El verdadero adorador desea, ama y anhela la Palabra de Dios.

Salmo 119, 1-18:
“Dichosos los que sin yerro andan el camino y caminan según la Ley del Señor. Dichosos los que observan sus testimonios y lo buscan de todo corazón, que sin cometer injusticia caminan por sus sendas. Tú eres quien promulgó tus ordenanzas para que las observen totalmente. Ojala sea firme mi conducta en cumplir con tus preceptos. Entonces no tendré vergüenza alguna en respetar todos tus mandamientos. Te daré gracias con rectitud de corazón cuando vaya aprendiendo tus juicios justos. Tus preceptos, yo los quiero guardar, no me abandones, pues, completamente. ¿Cómo un joven purifica su camino? Basta con que observe tus palabras. ¡Con todo mi corazón te he buscado, no me desvíes de tus mandamientos! En mi corazón escondí tu palabra para no pecar contra ti. ¡Bendito seas, Señor, enséñame tus preceptos! Con mis labios he enumerado todos los juicios de tu boca. Me he complacido en seguir tus testimonios más que en tener toda una fortuna. Quiero meditar en tus ordenanzas y tener ante mis ojos tus senderos. En tus preceptos me deleitaré, jamás me olvidaré de tus palabras. Sé bueno con tu servidor y viviré, pues yo quisiera guardar tu palabra. Abre mis ojos para que yo vea las maravillas de tu Ley.”

4. El adorador desea morir entes que ofender a Dios.

Daniel 3, 13-18:
“Enfurecido, Nabucodonosor mandó a llamar a Sidrac, Misac y Abdénago. El les dijo: «¿Es verdad que ustedes no veneran a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo he levantado? ¿Están dispuestos ahora, cuando oigan el son de la trompeta y demás instrumentos musicales, a postrarse y adorar la estatua que he fabricado? Si no, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente. Y entonces, ¿qué Dios los podrá librar de mis manos? Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey. Le dijeron: «No necesitamos contestar sobre esto. Si nuestro Dios, a quien servimos, quiere librarnos, nos librará del horno y de tus manos. .Si no lo hace, tienes que saber que de todas maneras no serviremos a tus dioses ni adoraremos tu estatua.»

Estos tres hombres prefirieron no adorar la estatua del rey, por que solo adoraban a Dios y prefirieron la muerte que adorar la estatua.

5. Los adoradores tiene un Corazón misericordioso.

Mateo 5, 7:
“Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.”


La misericordia es recibir lo que no merecemos. Merecíamos la muerte y Dios nos dio vida, merecíamos el odio de Dios y el nos perdono. Los adoradores son así, por que el adorador se parece a Dios.

6. Los adoradores aman.

I Juan 4, 4-21:
“Queridos míos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor. Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: Dios envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de él. En esto está el amor; no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos mutuamente. A Dios no lo ha visto nadie jamás, pero si nos amamos unos a otros, Dios está entre nosotros y su amor da todos sus frutos entre nosotros. Y ¿cómo sabemos que permanecemos en Dios y él en nosotros? Porque nos ha comunicado su Espíritu. Pero también hemos visto nosotros, y declaramos, que el Padre envió a su Hijo como Salvador del mundo. Quien reconozca que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Por nuestra parte, hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor: el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él. Cuando el amor alcanza en nosotros su perfección, miramos con confianza al día del juicio, porque ya somos en este mundo como es El. En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme, no conoce el amor perfecto. Amemos, pues, ya que él nos amó primero. Si uno dice «Yo amo a Dios» y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Pues este es el mandamiento que recibimos de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano.”

7. El adorador trabaja por la paz.

Mateo 5, 9:
“Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.”

Los adoradores trabajan por la paz, por que el Reino de Dios es un Reino de Paz.

Alabanza vs. Contemplación. Conflicto en la R.C.C.

No podemos confundir contemplación con alabanza, ni viceversa. Tienen un significado muy distinto, aunque ambas sean formas de oración dirigidas a Dios. Estas dos formas de oración tienen que estar presente en nuestra vida espiritual. Ambas son un baluarte en nuestra vida de oración profunda, para que de alguna manera seamos agradables a Dios. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por El mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que es. Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y término”. Por medio de ella, el Espíritu Santo desciende sobre el que brinda la alabanza, y comienza a actuar en él y a manifestar sus dones en él. Los dones y carismas que el Espíritu Santo nos brinda en la alabanza son para que se pongan al servicio de la comunidad. Y estamos obligados a ser hombres y mujeres de alabanza verdadera, no-solo brindar alabanzas al Señor, sino ser un genuino hombre de alabanza, a tal punto que nuestra vida sea una alabanza toda.


Esta forma de oración es la mas practicada por todo cristiano, y por todo carismático católico. Pero se quedan solo en alabanzas y alabanzas, o sea, se encuentran constantemente pidiendo la asistencia del Espíritu (según la definición antes dada) y nada más. Nos olvidamos de que no todo es obra de Dios y que también nosotros nos tenemos que esforzar por encontrar una vida de oración saludable y madura, a la cual solo podremos llegar en la medida que sepamos combinar la alabanza y la contemplación (silencio), para así colaborar con la gracia. Pablo dice: “Solo el espíritu conoce los secretos mas íntimos de Dios”. Entonces la pregunta que nos tenemos que formular es: ¿Cómo puedo conocer estos secretos íntimos de Dios? Aquí la respuesta: Alabo a Dios continuamente y el Espíritu desciende y se manifiesta en toda su gloria sobre mí. Pero esta acción del Espíritu no es pasiva, no se detiene ahí; sino que me tiene que llevar en sus brazos al silencio interior “la contemplación”. ¿Por qué? Porque en la contemplación no va a descender el Espíritu Santo sobre mi, porque ya le he recibido en la alabanza, sino mas bien, este Espíritu me va a tomar en sus alas y va a elevar mi espíritu hasta la presencia de Dios. En la Alabanza el Espíritu de Dios desciende, pero en la contemplación mi espíritu asciende hasta la presencia de Dios, y comienza a saborear todas las delicias espirituales que el Padre nos ofrece.


I. La Contemplación

La contemplación ejerce una función transformante en mi vida. Digamos brevemente de manera: (Referencia Diccionario de Espiritualidad de Editorial San Pablo)


1) LA FE VIVA.


La oración contemplativa provoca una continua reactivación de la luz de la fe, haciendo así cada vez más vivos para nosotros los misterios particulares de la salvación. La luz de la fe no solamente ilumina el contenido objetivo de la misma, sino que le permite mejor al sujeto tomar conciencia de la relación entre el misterio de la salvación y su vida; no se trata solamente de adherirse a la revelación universal de la salvación, sino percibir que esa salvación es una salvación para mí, que atañe a mi existencia concreta. La actividad contemplativa personaliza la fe. Los valores percibidos en la contemplación se convierten en las motivaciones principales de la existencia y de la acción.


2) CONCIENCIA CRISTIANA.


Por conciencia entendemos el modo como se ha constituido la mirada, el pensamiento, el juicio de un hombre; cuales son sus medidas y sus ordenes validas; que actitudes espontáneas adopta, y así sucesivamente. Sería cristiana la conciencia si para ella fuera verdad lo que lo es según la revelación; posible lo que según ella es posible; buena, bella, noble, familiar y consolador cuanto lo es para ella.


3) LA PURIFICACIÓN.


Toda actividad contemplativa nos sitúa en presencia de Dios, que es un Dios Santo. Como Pedro en presencia de Jesús tomó conciencia de ser pecador (Lc. 5,8), así el que contempla, puesto en presencia del Dios santo, adquiere conciencia de la distancia infinita que lo separa de Dios. En él se despierta el deseo de convertirse y de llegar a la santidad. Ya no será un simple anhelo del alma y el corazón, sino una convicción y un estilo de vida, que llevara al contemplador a un nuevo grado de perfección. La persona, al tomar conciencia de la santidad de Dios, tomará conciencia de su tendencia al pecado que se encuentra en él, en su propio ser reconocerá la necesidad de Dios y la necesidad de buscarlo incansablemente. Mientras más cerca de Dios se encuentra, mas se dará cuenta de su miseria humana, ya que quedará fotografiado en su pequeñez. Esto producirá en el pecador, un gran deseo de estar en a presencia de Dios en contemplación.


4) LA ILUMINACIÓN.


Cuando se habla del poder transformador de la contemplación, no se refiere a una transformación producida por el estudio o el conocimiento humano, sino por la acción directa del Espíritu de Dios en la vida del hombre. Sin embargo, el cambio que se produce por medio de la contemplación es mucho más profundo, ya que el mismo autor es el Espíritu Santo que se derrama en el corazón del pecador que contempla. Este amor que se derrama hace crecer en nosotros un nuevo conocimiento que expresa nuestra condición de hijos de Dios. Este amor hace que el alma salga de sí misma para estar al lado del objeto amado (en este caso Dios), e imprimir en ella una semejanza con lo amado. El alma, al unirse a Dios a través de la mediación de Cristo en la contemplación, pasa al lado de Dios, penetra en el reino y allí se transforma y recibe la iluminación del espíritu. Al vivir mas constantemente en unión con Dios, el alma se une mas estrechamente a él, el que se une al Señor es un solo espíritu con él (1Cor 6,17).


II. La Alabanza

La alabanza tiene diferentes frutos en nuestra vida. Por la misma podemos alcanzar gracias de Dios para nosotros y nuestros cercanos. Ahora mencionamos varios frutos de la alabanza:


a) Invocación del Espíritu Santo.


Cuando alabamos a Dios, no hacemos otra cosa que reconocerlo a él como merecedor de toda alabanza y gloria, lo reconocemos como el único Señor de nuestra vida, y a la vez reconocemos nuestra miseria y nuestra necesidad de él. Sabemos que sin él no podemos y por eso le alabamos. En medio de esa alabanza reconocemos nuestra realidad de pecadores y nuestros deseos de dejar de fallarle a Dios. Y Dios se fija en esta condición real, la cual no puede ignorar pues su categoría de Dios se lo impide. Dios se apiada de su Iglesia orante y de su hijo arrepentido, y le otorga su misma presencia enviando sobre él a su mismo Espíritu.

b) Desplazar al YO.


La alabanza tiene como fruto desplazar al hombre del centro de la escena y colocar a Dios en el centro como autor de toda acción. Por tanto, la alabanza nos hace recordar lo pequeño que somos y lo grandioso que es Dios. Nos da cierto grado de humildad, siempre y cuando yo este en la disposición de recibirla. Cuando nos despojamos del yo podremos repetir como Pablo: “...con el rostro descubierto reflejemos como un espejo la gloria del Señor...” (2Cor 3, 18).


c) Sanación Interior.


El mal que ha penetrado nuestro corazón y los acontecimientos de nuestra vida producen en nosotros heridas interiores que no nos permiten actual libremente, pues ejercen presión en nuestra conducta y en nuestro inconsciente. Al ejercer presión, ya no somos libres en el espíritu ni caminamos en la verdad, La verdad nos hará libres. Por tanto, Jesús nos quiere libres y sanos de todas estas cosas, para que podamos actuar según su voluntad y según su agrado. La alabanza supone literalmente sanación, aunque se nos haga difícil comenzar una alabanza estando en este estado. Mientras vamos llenando nuestra vida de oración y alabanza, ella va a ir relajando la herida poco a poco hasta hacer que desaparezca por completo. Oigamos las palabras de Isaías cuando nos dice Dios: Yo le curaré y le daré ánimos a él y a los con él lloran, poniendo en sus labios alabanza. Ya solo con la alabanza desciende sobre nosotros la sanación, aun antes de hacer cualquier petición concreta.


d) Gozo y presencia de Dios.


Dice el salmo 89: Dichoso el pueblo que sabe alabarte; caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro. Tu nombre es su gozo cada día. El gozo es uno de los frutos del Espíritu y de la vida abundante que Jesús ha venido a traernos. El gozo no es un merito ganado por nuestras acciones, sino una necesidad. Es nuestra fortaleza frente a las tentaciones del demonio, la carne y el mundo. La alabanza nos hace vivir en constante presencia de Dios. Hace que nuestra relación con la divinidad crezca y se fortalezca.

III. Conclusión


Ciertamente existen muchos otros frutos de la alabanza, pero solo hemos colocado aquellos mas frecuentes. Versus la alabanza tenemos la actividad contemplativa. Solo daremos la diferencia esencial entre estas dos formas de oración, la cual las colocan en un grado vital de oración. En la alabanza el Espíritu de Dios desciende sobre nosotros y derrama el amor de Dios en nuestros corazones. Con ese Espíritu desciende todo aquello que supone la presencia del Espíritu como los dones espirituales, los carismas, sanación interior, etc. En la contemplación el Espíritu no desciende sobre nosotros, sino que ya debe de estar en nosotros, pues con su ayuda entraremos en un grado tal de contemplación que nuestro espíritu se elevara hasta la presencia de Dios y nos revelará sus secretos más íntimos. Y Aquel que penetra los secretos mas íntimos entiende esas aspiraciones del Espíritu... (Rom 8, 27).Estudiando los frutos de la alabanza y la fuerza transformadora de la contemplación llegaremos a tener una perfecta comunión con Dios.

por: Juan A. González Rivera

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